Date a conocer
Aunque publicar está al alcance de todo el mundo, es evidente que llegar a ser un escritor de éxito no es fácil. Incluso teniendo en cuenta que ese éxito será distinto para cada persona (llegar al gran público, ser leído, vender un número de ejemplares determinado, ser comentado en un círculo específico de cualquier actividad…), alcanzarlo es una tarea no exenta de riesgos y posibles decepciones. Sin embargo, es algo que se puede conseguir independientemente de que optes por una distribución clásica o por tu propia autopublicación.
Por supuesto, es imprescindible que tu obra sea buena para lograr tus metas, pero no es suficiente. Para que la gente pueda conocerla y valorarla es necesario promocionarla, que tenga visibilidad: darla a conocer. Y si no contamos con los recursos promocionales de una gran editorial o una campaña de marketing, es difícil que los lectores nos descubran y decidan comprar nuestra obra antes que otra, más aún cuando sobre ella sólo conocen una sinopsis y una portada.
¿Qué puede hacer entonces un autor sin recursos? Pues darse a conocer de todas las maneras posibles a su alcance. Es muy posible que para vender libros sea necesario haber llegado previamente a unos cuantos lectores, para que el boca a boca empiece a funcionar, para que las recomendaciones existan.
Leí el caso del novelista canadiense Cory Doctorow, que edita sus libros en papel (con editoriales de prestigio y obras muy cuidadas) y en digital mediante la distribución gratuita a través de su web. Ofrecer sus obras gratuitamente, no sólo no perjudicó al autor, sino que le llevó a estar entre las listas más vendidas del New York Times. Ahora, Doctorow es el editor del famoso blog BoingBoing y continúa teniendo éxito, pero cuando publicó su primera novela (2003) no lo conocía nadie. Todo eso, llegó después.
¿Es necesario, pues, ofrecer nuestras creaciones gratuitamente desde el principio? Seguramente no, pero es un ejemplo de una excelente forma para darnos a conocer y de conseguir un número de lectores más amplio en el inicio de nuestra carrera. Ofrecer tu primer escrito gratuitamente en formato digital y confiar lo suficiente en uno mismo para obtener un número amplio de lectores que se enganchen a otras publicaciones de pago, puede que sea tu forma de darte a conocer. Pero hay muchas más: tal vez sea permitir la descarga de los primeros capítulos sin tener que pagar; o el envío de algunos ejemplares impresos a personas influyentes que puedan hacer una reseña; o quizás prefieras escribir un blog y mostrar allí qué tipo de escritos haces.
Cada autor, según su publicación y sus metas, debe pensar la mejor vía para mostrar su obra y que sea visible. Incluso si tienes pensado publicar un único libro (académico, de recetas…) y sólo quieres obtener algunos beneficios económicos con la venta de unos cuantos ejemplares: date a conocer. Ofrece ejemplos de lo que el lector podrá encontrarse en tu obra; regala unos cuantos libros a tus amistades para que puedan interesarse y comentárselo, a su vez, a sus propios contactos; haz una oferta a tus alumnos y regala el formato digital con la compra del libro impreso, para que dispongan del libro y puedan compartirlo además. Seguro que las ventas, y tu satisfacción personal, aumentan.
En el mercado cada día hay más autores. Ante tal oferta, es casi imprescindible que el lector nos conozca antes de que de el paso para comprar nuestro libro. Por ello, es imprescindible destacarse de alguna forma y promover nuestra creación, promocionarla siendo originales.
¿Quién no ha comprado un producto tras haberlo probado en una degustación? ¿Quién no ha visto una película tras haber sido enganchado con el tráiler? Pues así debe ser también la promoción para la visibilidad de nuestras obras. No es suficiente con “publicar” y esperar las ventas. Hay que darse a conocer.
* La imagen es de Eleaf
* Si quieres leer más sobre este tema, puedes leer también este artículo







Me ha parecido muy interesante el artículo. Ahora que ya voy teniendo más tiempo quizás lleve a la práctica alguno de los consejos que propones.
gracias.
Igual que no vamos a comprar algo de lo que tenemos necesidad, nuestra obra no podrá ser adquirida por alguien que no tenga necesidad de ella. Si bien es cierto que algunos de los ejemplares que se venden son simplemente por el apoyo a alguien que empieza (algo de lo que no estaré nunca lo suficientemente agradecido), si lo que estás ofreciendo tiene algo que lo hace atractivo, poco a poco la demanda se va extendiendo a personas en las que en principio no pensaste como objetivo.
Autoeditar un libro conlleva un esfuerzo multiplicado de crear, maquetar, imprimir, distribuir y, por supuesto, promocionar. En mi caso sigo religiosamente estos pasos y, en estos momentos, Abril anda en fase de promoción.
Las redes sociales, el boca a boca, regalar algunos ejemplares a personas o sitios estratégicos, presentaciones… creo que no hay que dejar ninguna puerta cerrada cuando se trata de darse a conocer en un mundo en el que, como se cita en el artículo, la oferta es descomunal.
Pero el autor que empieza (como cualquier persona que comienza algo) tiene a su favor la fuerza y el empuje de la ilusión. Quizás nuestro primer libro no sea un éxito de ventas, pero debemos buscar en él otros objetivos como el trato directo con nuestros lectores (cosa que opino no debe perderse nunca) o la satisfacción de ver a alguien que no conocemos leyendo nuestras páginas.
Estoy convencido de que si la historia que contamos merece la pena, más tarde o más temprano la veremos más lejos de lo que hubiésemos pensado en un principio.
“Quizás nuestro primer libro no sea un éxito de ventas, pero debemos buscar en él otros objetivos como el trato directo con nuestros lectores (cosa que opino no debe perderse nunca) o la satisfacción de ver a alguien que no conocemos leyendo nuestras páginas.”
Reflexión estupenda. A eso precisamente me refería cuando señalaba que el éxito para cada persona es algo distinto. Creo que hay trabajos buenos (que “merecen la pena”) que se quedan sin lectores porque les falta ese último empujón de visibilidad. Por ello este post, para animar a los creadores a que den un paso más tras la publicación.
De acuerdo con todo lo que comentas, David, excepto quizás con “Igual que no vamos a comprar algo de lo que tenemos necesidad, nuestra obra no podrá ser adquirida por alguien que no tenga necesidad de ella.”. En el caso de la lectura, la necesidad muchas veces puede ser cubierta con muchas obras distintas y es en ese momento cuando podemos participar en la decisión del lector.
Muy buenas aportaciones, ¡saludos!
Tienes razón, Dani, es el eterno dilema entre lo artístico y lo mercantil de publicar un libro. Efectivamente, un libro no es lo mismo que un automóvil. Y lo bonito de esto es cuando decimos: “me voy a comprarme un libro” y no “me quiero comprar un Audi”. Aunque a veces compremos libros por la “marca”, realmente detrás de la compra lo que hay es la necesidad de que nos cuenten una historia interesante o que lo hagan al menos de forma hermosa.
Esto daría para un debate entero ;) A ver si en el próximo encuentro de autores podemos hacerlo…
¡un saludo!
Artículo con diferente enfoque pero mismo contenido para añadir al debate: “Visibilidad y reputación: Si no te ven, no te compran” http://bit.ly/cOHHpm